PROF. CARLOS PEÑA

REFLEXIONES
 
Entre sorbos de café, me dedico a pensar sobre la situación de mi país. El escenario, es evidente: Algunos focos de violencia organizada (llámese Guarimberos de Oficio), que mantienen (por medio del amedrentamiento, la zozobra y la incertidumbre) a la población confundida. Fotos van y fotos vienen. 160 caracteres bastan para crear una falsa verdad. Unos cuantos pulgares reenviando la información (por lo general, no confirmada), y como por arte de magia vemos personajes con caras “serias” en las pantallas de algunas televisoras que con total y absoluta irresponsabilidad dan la noticia como si fuera una noticia veraz, bajo el escudo de “esto nos lo mandan los televidentes”. Estamos frente a una situación que no merece ser vista desde la otra acera. Debemos reflexionar con responsabilidad sobre el tema, porque no se trata de una simple acción por parte de grupos desadaptados, sino de todo un aparataje mediático detrás de ellos.  El fin de las guarimbas, no es quemar la basura, o los cachivaches que algunos aprovechados han sacado de los patios de sus casas para la esquina, para que sirvan de lumbre y así su patio esté limpio (gratis). El fin de las guarimbas es mediático; buscan fotos para hacernos creer, a los venezolanos que nos desvinculamos de la violencia, y al mundo entero, que el país es un caos. Luego, los “artistas” nacionales e internacionales aprovechan el famoso “RT” (retuit) para sonar (literalmente) dentro de la situación. Es decir, que ya tenemos también el fin de los famosos “famosos” al retuitear cualquier cosa relacionada con las mentiras de los “guarimberosonline”. Una publicidad gratis, no es poca cosa. Ahora, si profundizamos en el aporte que los “famosos” (me abstengo de llamarlos artistas; porque no todos lo son) hacen, nos damos cuenta de que es NULO. No hacen nada productivo. ¿Les conviene acaso ser parte del show en el que hacen creer que el país está “en llamas”? La respuesta: un rotundo NO. Pero, acá, en mi país, lamentablemente persiste una cultura  de modas. No sé por qué, pero los venezolanos, como buenos latinos (de los mejores) sin importar nuestra razón política, nuestro color de piel o nuestro estrato social, estamos marcados por la misma cultura. Y dentro de esa cultura generalizadora de acciones colectivas, destacan algunas individualidades que nos hace increíblemente astutos. Todos queremos ser de todo. Los venezolanos queremos ser médicos, cuando enferma un conocido (tómate esto o aquello), queremos ser periodistas ( “Tómale una foto y la guindas” / “¿qué pasa allá? Vamos a ver” [para luego echar el cuento]), queremos ser alcaldes, Gobernadores y hasta Presidentes (Si yo fuera […] haría esto o aquello), queremos ser policías, queremos ser bomberos, queremos ser pilotos, queremos ser bailarines, queremos ser lo que sea que debamos ser, con tal de “figurar” como héroes, o como el mejor. Cuando me refiero a ese “queremos ser”, me refiero a la momentaneidad del asunto, no me refiero a que deseamos cambiar de profesión, sino que nos acrecienta cualquier situación. Esto lo digo, porque es uno de los puntos clave para reclutar adeptos. Y es lo que está de moda. Si no tienes tuiter, o instagram o zello, o todo eso que quizá desconozco, no estás “In”. Las cuentas del tuiter, por ejemplo, se disparan cuando recibes una entrevista porque “fuiste víctima de una pedrada en la cabeza y te entrevistó un periodista”; por eso le restamos importancia a las consecuencias, porque la causa real, la del trasfondo, la intrínseca, es más poderosa que las otras causas (las cuales se solventaría con cualquier diálogo serio) y esa causa intrínseca es cultural; queremos estar a la moda. Ahora bien, si nos importa este pedazo de tierra, si nos importa Venezuela, debemos preguntarnos ¿qué estamos haciendo por ella? Exigir que un gobierno legítimamente constituido renuncie? ¿y después? Y si eso sucediera, ¿no han pensado que la cultura es de todos, y podría desatarse una cadena cíclica de jamás terminar?, porque con los mismos derechos que los grupos de ahora exigen la salida del Presidente legítimamente electo, podrían tomarse las mismas atribuciones los grupos que no apoyen al presidente próximo? Y entonces logran sacarlo también y el turno es para el grupo de ahora de nuevo y así sucesivamente… ¿no han pensado en ello? De ninguna manera estamos ayudando al país. Hay niños que quieren ser felices, hay una coyuntura que nos debe permitir la unión. No debemos pensar como protagonistas de estas acciones, sino como víctimas de ellas. Y el fin de todos debe ser la paz del país. No podemos pedir paz, mientras nuestros niños nos ven prendiendo fuego, disparando, colgando guayas, arrancando árboles, insultando al vecino, ofendiendo al conocido, y hasta muchas veces despreciando amistades, o familia, porque no piensan igual que nosotros. Aprovechemos esa cultura de protagonismo para protagonizar la paz, seguramente no tendremos los seguidores que queremos tener, pero tendremos la conciencia mucho más tranquila, tendremos el ejemplo que dar a nuestros niños. No somos gente de odio, amigos, somos gente de paz, de amor, que estamos siendo víctimas de un brutal ataque mediático. Créanlo, hay gente que se divierte con la zozobra de los demás, molestando a los demás. Hay gente que se divierte mientras caemos en sus juegos. Desde niño somos así. ¿Quién no tocó el timbre de la señora y salió corriendo cuando niño?  No es una simple travesura, es nuestra cultura. Está en cada uno de nosotros mediar con nosotros mismos. Antes de terminar, te insto a que te desconectes un día de las redes sociales (¡claro que se puede hacer!, ¡Por supuesto que no vas a enfermarte si te desconectas un día de ellas!), y haz algo diferente: sal con tus niños, conversa con tu familia de temas apolíticos, lee un libro, camina al aire libre, ve al cine, come diferente, haz tu vida, tu existencia, más interesante que tu exigencia. El resultado, es mucho más satisfactorio de lo que puedes imaginar. CONSTRUYAMOS JUNTOS LO QUE QUEREMOS: LA PAZ DE NUESTRO PAÍS. Si destrozas a Venezuela, no le dejaremos nada a nuestros hijos.
 
 
PROF. CARLOS PEÑA
@carlosp118
Columnista. 
www.somosdeizquierda.es.tl